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y no me interesa si creo o no en todo lo demás...", me vibra en
la cabeza como incesante murmullo. Palabras de esas que no me canso
de pensar y se instalan en convivencia conmigo como si fueran leyes.
Y si
hay algo en que no creo es en aquellos que llevan como
estandarte el NO CREO. "No, yo no creo en nada", dicen como si fuera
tan fácil despojarse de responsabilidades.
El sólo
hecho de vivir nos trae a este mundo con un par de remos para intentar
llevar a flote un bote personal. Acá hay que remarla, hay que romperse el alma,
las alas y incluso alguna que otra cosa mas también, para llegar a destino. No
hay motores ni ayuda extra. El sólo hecho de vivir nos trae a este mundo con un
CREO estampado en la frente.
No
creer en nada implica la fantasía de vivir sin un por qué. No creer en nada
sería despertarme, cepillarme los dientes y prepararme para un día
cualquiera, sin ánimos, sin pasiones, sin motivos que me levanten de la cama,
Sin el creer en algo que puede o no ser real al menos comprometo mis ideales en
algo en donde puedo hacer mas que perder o ganar.
No
creer en la mirada de mi papá o en el abrazo de una amiga, sería mentirme. No
creer en las caricias cantadas con el corazón, ese idioma insuperable, sería
ilegal. O en los portazos ahogados de bronca, o en los mensajes de texto
mañaneros que me levantan con una sonrisa, o en la mano que titubea en las
mejillas antes de besar, O en el echo de que todo a nuestro alrededor cambia
constantemente, o en este tiempo que es demasiado infinito para ser
real.
Yo vivo
creyendo. Vivo palpitando mis creencias. En la música, en la palabra, en la
vida, en el arte. Creo en los planes no planeados y en las casualidades. Creo
en que mi heladera siempre está vacía cuando vienen visitas y que la comida
muchas veces se disfruta más cuando volvés de bailar o cuando tenes alguien a
quien mirar en frente tuyo…. Creo que la siesta con lluvia es un regalo del más
allá y que si es en compañía, no tiene precio en este mundo…
Creo
para tener como verdadero, tanto como algo que desconozco, Creo por que puedo y
aun así no es una cuestión de fe, Es mas allá de un cable a tierra que me
sirve para escapar de lo cotidiano, sin salir jamás de la realidad… combatiendo
a veces ese gris que a veces me contagia y no me deja ser yo misma…
Quizás si creemos más, nos cuesta menos crear soles que despejen esas nubes.
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