El sol
de la mañana vuelve a conquistar la ventana. A través de los pliegues
de la cortina, de la luz que noa asalta de imprevisto, del calor escondido
entre los huecos de las frazadas y el perfume que siempre siento en la
almohada.
Abro los ojos encubiertos intentando simular que estoy dormida. Me estiro y vuelvo a mi posición inicial. Sigo en estado de reposo. La calidez de un nuevo día nos atrapa pero no encuentro las fuerzas suficientes para soportar la dificultad que conlleva poner un pie fuera de la cama.
Fiaca.
El colchón se volvió más cómodo de lo pensado.
De
repente y con apuro, un batallón de un ligero envase negro que grita
en una lucha por despertarnos… Con tantos bostezos, lagañas y ojos
entrecerrados “Alarma” ya no me ataca sorpresivamente, por lo menos no a mi… la
veo buscarte, perseguirte… despertarte…
La
guerra está declarada y la bestia persigue su objetivo con mucha tenacidad.
Nada de vueltas: ha llegado la hora…….. vino a separarte de mi…
Sus gritos se infiltran entre las sábanas, tus manos
desesperadas logran adormecerla… y acto seguido me abrazan con ternura para que
no te extrañe…. Me hago la dormida pero salto de alegría por dentro…. Me llenan
tan de felicidad esos mimos tuyos…. Me llena de deseos de besos, de saltitos
indomables, de ternura y esperanza de que jamás tengamos que levantarnos…. que
encuentro tanto en ese par de ojos miel que apenas si pueden abrirse ahora..
Durante
los días te extraño tanto…… que necesito pensar en el simple hecho de terminar
el día, y volver a empezarlo otra vez, y solo así la emoción contrarresta un
poquito tu ausencia…. Luego te regalo halagos ridículos, frases
empalagosas… y aun así tu me quieres…. Y me haces quererte cada vez más.
Llegas aun y en el cansancio me pones eufórica…. Me das oxigeno…
me das vida y amor… palabras y una colosal cantidad de sonrisas….

No hay comentarios:
Publicar un comentario