No hay refugio…quiero una paz serene mi mente… pero mi
cuerpo no conoce el cese de Guerra…
Veo a mí alrededor…. Tantas cosas y objetos que no puedo
divisar... Mis ojos se cierran al contacto… solo puedo confiar en mi instinto
ahora…
Siento el calor del sol sobre mi, la calma trata de
abrazarme pero mi carne la rechaza… no pertenezco a este cielo, no soy parte de
el, nunca lo seré...
Vivo deseando morir… lucho buscando a mi redentor...
Pero aun no he encontrado a aquella alma que no caiga en mis
trampas… aun no he hallado alguien que pueda seguir el equilibrio de mi vuelo…
Mas soy un ave desterrada, cruelmente despellejada, conllevo
mis días soñando con algo que me libere de este cuerpo y me deje al fin desplegar
mis alas otra vez...
La lucha en la tierra se hace vana, no hay nada que mis
graznidos puedan advertirles... no hay nadie que pueda entenderme, aun cuando
muchos sean los que acechen mi sombra.
Soy La virtud de la artimaña, puedo fundir todo lo que me
rodea en un vehemente nirvana
O simplemente dejarlo sumirse en el más frío e impasible
Infierno...
Pero no soy un animal terrenal, el cielo será siempre mi
refugio y mi cripta, donde nada puede tocarme… y yo nada puedo acariciar…
Se que este caos al que pertenezco me dio la vida, y el
Karma a mi alrededor es mi propio Dharma.
Nunca evitare que los sucesos se den, como tal, es mi deber
como alma condenada simplemente fluctuar entre ellos, subsistir hasta que la
muerte me traiga alguna otra tregua…
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